jueves 13 de noviembre de 2008

 

Loros raros I: El kakapo

Con frecuencia vemos en las tiendas yacos, amazonas, guacamayos, cotorras, cacatúas y todo tipo de pequeños psitácidos, pero hay una gran cantidad de loros a los que el aficionado medio jamás tenga opción a acceder, ya sea porque están en peligro de extinción, por lo elevado de su precio o porque, directamente, no se comercializan. Vamos a hablar de algunos de ellos, y para eso empezaré con el kakapo, del que ya hablé en otro post. Decía entonces que era conocido por ser el único loro que no podía volar.
Proviene de Nueva Zelanda, país caracterizado por la rareza de sus especies animales. Además de no poder volar, tiene como peculiaridad que es la psitácida más pesada, llegando a alcanzar pesos de entre 2 y 3, 5 kg. Son capaces, también, de doblar su peso cuando disponen de alimento para disponer de energías en tiempo de escasez.
Otra particularidad es que es un ave nocturna, y normalmente silenciosa.
Hace muchos años los kakapos vivían relativamente bien, ya que los únicos depredadores que tenían eran las aves rapaces, de las cuales conseguían esconderse con facilidad por los colores de su plumaje; verde, negro y amarillo. Actualmente están en peligro de extinción debido a la introducción en las islas donde viven de animales como ratas y gatos, de los que no pueden escapar.
Debido al peligro inminente de desaparición, se están siguiendo programas de repoblación, capturando a los pocos que quedan e introduciéndolos en pequeñas islas donde no hay depredadores. Además se les ha reforzado la alimentación y se les ha identificado individualmente, a fin de hacerles un seguimiento que les permita sobrevivir y reproducirse. En la actualidad hay aproximadamente unos 90 ejemplares.
Por si no fueran pocas las características extrañas de este loro, hay que añadir su peculiar forma de reproducirse. Pueden tardar hasta 10 años en hacerlo, pero cuando lo hacen, todos los ejemplares entran en celo a la vez, protagonizando una curiosa escena donde los machos realizan un sonido estruendoso con unos sacos hinchables que tienen en el pecho a modo de competición. Las hembras contemplan la lucha y eligen con qué macho aparearse. Una vez que se apareen, cada uno seguirá su camino de forma independiente, por lo que será la hembra en solitario quien se ocupe de los polluelos.
Los kakapos son herbívoros y tienen un pico adaptado para triturar el alimento de forma más precisa que otras especies, por lo que tienen una molleja muy pequeña.
En fin, que son loros realmente extraordinarios. Dejo un video en el que aparecen dos pollos de esta especie. Como anécdota, este año los kakapos se han reproducido.


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miércoles 5 de noviembre de 2008

 

Comprar un loro: CITES y documentos


Mucho se oye hablar de la exportación e importación de loros y de los animales que son requisados continuamente por la Guardia Civil u otras policías en otros países por haber sido capturados en la naturaleza. A veces estas noticias vienen acompañadas de palabras como CITES, que no es otra cosa que la Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora (en español, Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre). Este Convenio fue firmado para preservar la conservación de las especies mediante el control de su comercio y regula qué especies deben de estar especialmente protegidas. Para ello se dictan unas normas y se publica una lista con todas ellas. Podemos ver recogidas en estos anexos especies muy apreciadas, como el ara macao o la cacatúa sulphurea. También podemos comprobar si un determinado animal está incluido en este Convenio consultando en la base de datos de la página web del CITES.

Cuando compremos un loro, tenemos que exigir varios documentos además de la anilla cerrada, como explicábamos en el anterior artículo. Son:
  • Una factura legal en la que estén detallados los datos del ave, el número de anilla (que ha de coincidir con el número que figura en la anilla cerrada), la fecha de nacimiento y los datos del criador. En el caso de que el criador sea aficionado (no sea una tienda), un documento de cesión, en el que consten los datos de comprador y vendedor.
  • En el caso de aves recogidas en el Convenio CITES, también hemos de tener el número CITES correspondiente, que demuestre que nuestros loros no provienen del tráfico ilegal de especies.

Hay otros documentos que, si bien no son obligatorios, si son recomendables, como pueden ser el sexaje por ADN o un análisis que demuestre que el ave que estamos comprando está sano y descartar enfermedades que pueden ser mortales. Últimamente, además, es cada vez más habitual ponerle un chip al loro, lo cual reforzaría la identificación de nuestra mascota en caso de pérdida o robo.
Es preferible pagar un poco más y disfrutar de nuestro ave con total tranquilidad.

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martes 4 de noviembre de 2008

 

Anillas

Uno de los requisitos fundamentales para poder presentar aves a concurso o venderlas, con un mínimo de legalidad, es que estén anilladas. La anilla, si es cerrada, da cuenta de que el animal ha sido criado en cautividad, del año de nacimiento y del número de criador y su procedencia.
De cara a concursos, esto garantiza que el pájaro tiene la edad adecuada. Además le da unas señas de identidad, con un número único que lo diferencia de los demás. En ningún concurso o exposición medianamente serios dejarán que se presenten aves sin anillar.
Muchas veces, en las tiendas de animales nos encontramos con periquitos, ninfas o diamantes mandarines sin anilla, aunque esto no quiere decir necesariamente que hayan sido capturados. Estas especies se venden fácilmente sin anillar, porque se crían a gran escala y son bastante económicas. Muy poca gente dejará de comprarlas por esto. El problema se plantea cuando buscamos un loro, cacatúa o cualquier ave de mediano o gran porte. Nunca debemos de comprar un loro o similar sin anilla cerrada, al igual que debemos de desconfiar de aquéllos que nos ofrecen un yaco a mitad de precio o dos amazonas por el precio de una. Nadie regala nada, y cualquier criador serio de loros sabe que es su obligación anillar a sus pollos. Cuando nos ofrecen un loro sin anilla, lo más seguro es que ese animal haya sido capturado en la naturaleza y que no sea todo lo dócil que se podría esperar, lo que a largo plazo se convierte en un problema muy importante. Además, adquiriendo aves capturadas, fomentamos el tráfico de especies, lo cual contribuye a su desaparición.
Puede darse, de manera muy esporádica, el caso de que a un loro haya habido que quitarle la anilla porque se haya herido la pata o que por un error al anillar se le haya puesto una de un tamaño menor, o que se le haya caído por ponerle un tamaño superior al requerido, pero esto no es lo habitual, ya que las asociaciones de criadores de aves disponen de unas medidas estándar con las que guiarse, y ningún criador serio le pone anillas a sus aves sin comprobar previamente que son las adecuadas, por lo que no debemos de fiarnos de estos argumentos.
La FOCDE, principal federación española, en su página web habla de los calibres que se han de utilizar en cada caso. También expone su normativa para la solicitud de anillas en caso de querer hacerlo.
De cualquier forma, para determinadas especies, como pueden ser los guacamayos o yacos, no vale con que el animal tenga esta anilla en su pata, sino que han de tener una documentación de la que hablaremos en el próximo artículo.

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jueves 30 de octubre de 2008

 

Unas pocas curiosidades





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martes 28 de octubre de 2008

 

Parques de loros

Hablábamos días atrás de la posibilidad de ver loros en las exposiciones y concursos que se celebraban en estas fechas (ver post), pero la verdad en que en estos eventos es más común ver aves de pequeño y medio porte. Si lo que queremos es ver guacamayos, cotorras, cacatúas, yacos y pájaros similares, deberemos de buscarlos en parques dedicados a ellos, teniendo en cuenta que no todos los parques y zoológicos que se anuncian como tal tratan con respeto y en las debidas condiciones a los animales.

Entre los que respetan a los animales, el más famoso sin duda por su buen hacer, es el Loro Parque, en Tenerife (España), donde habitan 353 especies de papagayos además de otros animales, como delfines, tortugas, tigres o chimpancés. Lleva abierto desde 1972 y tiene fama mundial porque, además de criar loros en condiciones bastante similares a las de la vida en libertad, tienen una fundación para protegerlos (Fundación Loro Parque). También tiene el indudable mérito de haber sido el primer zoológico del mundo premiado por sus prácticas ambientales.

En la otra cara de la moneda, recientemente la Unión Europea ha llamado la atención a España sobre la situación de algunos zoológicos, que lejos de proteger a los animales, los mantienen en una situación preocupante. Algunos de estos sitios han cerrado sus puertas al público, pero otros aún siguen en funcionamiento. No es raro ver en estos lugares loros desplumados, con gran cantidad de suciedad en las jaulas y sin apenas espacio para moverse. Esto es porque prima el interés económico por encima del bienestar del animal y porque, por desgracia, son muchos los visitantes que pagan por ver loros, y que en la mayoría de los casos no saben con qué se van a encontrar. Por suerte, cada vez hay más organismos de control que actúen y más denuncias.

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jueves 23 de octubre de 2008

 


Es increible, ¿no? Pues no hay nada que no se pueda conseguir con un buen entrenamiento y mucha paciencia.
Si quieres saber algo más de los loros grises o yacos, puedes visitar nuestra página acerca de ellos aquí. Si lo que quieres es ver más videos de aves, visita nuestra sección de vídeos.

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