miércoles 5 de noviembre de 2008
Comprar un loro: CITES y documentos

Mucho se oye hablar de la exportación e importación de loros y de los animales que son requisados continuamente por la Guardia Civil u otras policías en otros países por haber sido capturados en la naturaleza. A veces estas noticias vienen acompañadas de palabras como CITES, que no es otra cosa que la Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora (en español, Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre). Este Convenio fue firmado para preservar la conservación de las especies mediante el control de su comercio y regula qué especies deben de estar especialmente protegidas. Para ello se dictan unas normas y se publica una lista con todas ellas. Podemos ver recogidas en estos anexos especies muy apreciadas, como el ara macao o la cacatúa sulphurea. También podemos comprobar si un determinado animal está incluido en este Convenio consultando en la base de datos de la página web del CITES.
Cuando compremos un loro, tenemos que exigir varios documentos además de la anilla cerrada, como explicábamos en el anterior artículo. Son:
Hay otros documentos que, si bien no son obligatorios, si son recomendables, como pueden ser el sexaje por ADN o un análisis que demuestre que el ave que estamos comprando está sano y descartar enfermedades que pueden ser mortales. Últimamente, además, es cada vez más habitual ponerle un chip al loro, lo cual reforzaría la identificación de nuestra mascota en caso de pérdida o robo.
Es preferible pagar un poco más y disfrutar de nuestro ave con total tranquilidad.
Cuando compremos un loro, tenemos que exigir varios documentos además de la anilla cerrada, como explicábamos en el anterior artículo. Son:
- Una factura legal en la que estén detallados los datos del ave, el número de anilla (que ha de coincidir con el número que figura en la anilla cerrada), la fecha de nacimiento y los datos del criador. En el caso de que el criador sea aficionado (no sea una tienda), un documento de cesión, en el que consten los datos de comprador y vendedor.
- En el caso de aves recogidas en el Convenio CITES, también hemos de tener el número CITES correspondiente, que demuestre que nuestros loros no provienen del tráfico ilegal de especies.
Hay otros documentos que, si bien no son obligatorios, si son recomendables, como pueden ser el sexaje por ADN o un análisis que demuestre que el ave que estamos comprando está sano y descartar enfermedades que pueden ser mortales. Últimamente, además, es cada vez más habitual ponerle un chip al loro, lo cual reforzaría la identificación de nuestra mascota en caso de pérdida o robo.
Es preferible pagar un poco más y disfrutar de nuestro ave con total tranquilidad.
Etiquetas: CITES, compra, documentación, loros
martes 4 de noviembre de 2008
Anillas
Uno de los requisitos fundamentales para poder presentar aves a concurso o venderlas, con un mínimo de legalidad, es que estén anilladas. La anilla, si es cerrada, da cuenta de que el animal ha sido criado en cautividad, del año de nacimiento y del número de criador y su procedencia.
De cara a concursos, esto garantiza que el pájaro tiene la edad adecuada. Además le da unas señas de identidad, con un número único que lo diferencia de los demás. En ningún concurso o exposición medianamente serios dejarán que se presenten aves sin anillar.
Muchas veces, en las tiendas de animales nos encontramos con periquitos, ninfas o diamantes mandarines sin anilla, aunque esto no quiere decir necesariamente que hayan sido capturados. Estas especies se venden fácilmente sin anillar, porque se crían a gran escala y son bastante económicas. Muy poca gente dejará de comprarlas por esto. El problema se plantea cuando buscamos un loro, cacatúa o cualquier ave de mediano o gran porte. Nunca debemos de comprar un loro o similar sin anilla cerrada, al igual que debemos de desconfiar de aquéllos que nos ofrecen un yaco a mitad de precio o dos amazonas por el precio de una. Nadie regala nada, y cualquier criador serio de loros sabe que es su obligación anillar a sus pollos. Cuando nos ofrecen un loro sin anilla, lo más seguro es que ese animal haya sido capturado en la naturaleza y que no sea todo lo dócil que se podría esperar, lo que a largo plazo se convierte en un problema muy importante. Además, adquiriendo aves capturadas, fomentamos el tráfico de especies, lo cual contribuye a su desaparición.
Puede darse, de manera muy esporádica, el caso de que a un loro haya habido que quitarle la anilla porque se haya herido la pata o que por un error al anillar se le haya puesto una de un tamaño menor, o que se le haya caído por ponerle un tamaño superior al requerido, pero esto no es lo habitual, ya que las asociaciones de criadores de aves disponen de unas medidas estándar con las que guiarse, y ningún criador serio le pone anillas a sus aves sin comprobar previamente que son las adecuadas, por lo que no debemos de fiarnos de estos argumentos.
La FOCDE, principal federación española, en su página web habla de los calibres que se han de utilizar en cada caso. También expone su normativa para la solicitud de anillas en caso de querer hacerlo.
De cualquier forma, para determinadas especies, como pueden ser los guacamayos o yacos, no vale con que el animal tenga esta anilla en su pata, sino que han de tener una documentación de la que hablaremos en el próximo artículo.
De cara a concursos, esto garantiza que el pájaro tiene la edad adecuada. Además le da unas señas de identidad, con un número único que lo diferencia de los demás. En ningún concurso o exposición medianamente serios dejarán que se presenten aves sin anillar.
Muchas veces, en las tiendas de animales nos encontramos con periquitos, ninfas o diamantes mandarines sin anilla, aunque esto no quiere decir necesariamente que hayan sido capturados. Estas especies se venden fácilmente sin anillar, porque se crían a gran escala y son bastante económicas. Muy poca gente dejará de comprarlas por esto. El problema se plantea cuando buscamos un loro, cacatúa o cualquier ave de mediano o gran porte. Nunca debemos de comprar un loro o similar sin anilla cerrada, al igual que debemos de desconfiar de aquéllos que nos ofrecen un yaco a mitad de precio o dos amazonas por el precio de una. Nadie regala nada, y cualquier criador serio de loros sabe que es su obligación anillar a sus pollos. Cuando nos ofrecen un loro sin anilla, lo más seguro es que ese animal haya sido capturado en la naturaleza y que no sea todo lo dócil que se podría esperar, lo que a largo plazo se convierte en un problema muy importante. Además, adquiriendo aves capturadas, fomentamos el tráfico de especies, lo cual contribuye a su desaparición.
Puede darse, de manera muy esporádica, el caso de que a un loro haya habido que quitarle la anilla porque se haya herido la pata o que por un error al anillar se le haya puesto una de un tamaño menor, o que se le haya caído por ponerle un tamaño superior al requerido, pero esto no es lo habitual, ya que las asociaciones de criadores de aves disponen de unas medidas estándar con las que guiarse, y ningún criador serio le pone anillas a sus aves sin comprobar previamente que son las adecuadas, por lo que no debemos de fiarnos de estos argumentos.
La FOCDE, principal federación española, en su página web habla de los calibres que se han de utilizar en cada caso. También expone su normativa para la solicitud de anillas en caso de querer hacerlo.
De cualquier forma, para determinadas especies, como pueden ser los guacamayos o yacos, no vale con que el animal tenga esta anilla en su pata, sino que han de tener una documentación de la que hablaremos en el próximo artículo.
Etiquetas: anillas, aves, compra, concursos, loros
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