martes 4 de noviembre de 2008
Anillas
Uno de los requisitos fundamentales para poder presentar aves a concurso o venderlas, con un mínimo de legalidad, es que estén anilladas. La anilla, si es cerrada, da cuenta de que el animal ha sido criado en cautividad, del año de nacimiento y del número de criador y su procedencia.
De cara a concursos, esto garantiza que el pájaro tiene la edad adecuada. Además le da unas señas de identidad, con un número único que lo diferencia de los demás. En ningún concurso o exposición medianamente serios dejarán que se presenten aves sin anillar.
Muchas veces, en las tiendas de animales nos encontramos con periquitos, ninfas o diamantes mandarines sin anilla, aunque esto no quiere decir necesariamente que hayan sido capturados. Estas especies se venden fácilmente sin anillar, porque se crían a gran escala y son bastante económicas. Muy poca gente dejará de comprarlas por esto. El problema se plantea cuando buscamos un loro, cacatúa o cualquier ave de mediano o gran porte. Nunca debemos de comprar un loro o similar sin anilla cerrada, al igual que debemos de desconfiar de aquéllos que nos ofrecen un yaco a mitad de precio o dos amazonas por el precio de una. Nadie regala nada, y cualquier criador serio de loros sabe que es su obligación anillar a sus pollos. Cuando nos ofrecen un loro sin anilla, lo más seguro es que ese animal haya sido capturado en la naturaleza y que no sea todo lo dócil que se podría esperar, lo que a largo plazo se convierte en un problema muy importante. Además, adquiriendo aves capturadas, fomentamos el tráfico de especies, lo cual contribuye a su desaparición.
Puede darse, de manera muy esporádica, el caso de que a un loro haya habido que quitarle la anilla porque se haya herido la pata o que por un error al anillar se le haya puesto una de un tamaño menor, o que se le haya caído por ponerle un tamaño superior al requerido, pero esto no es lo habitual, ya que las asociaciones de criadores de aves disponen de unas medidas estándar con las que guiarse, y ningún criador serio le pone anillas a sus aves sin comprobar previamente que son las adecuadas, por lo que no debemos de fiarnos de estos argumentos.
La FOCDE, principal federación española, en su página web habla de los calibres que se han de utilizar en cada caso. También expone su normativa para la solicitud de anillas en caso de querer hacerlo.
De cualquier forma, para determinadas especies, como pueden ser los guacamayos o yacos, no vale con que el animal tenga esta anilla en su pata, sino que han de tener una documentación de la que hablaremos en el próximo artículo.
De cara a concursos, esto garantiza que el pájaro tiene la edad adecuada. Además le da unas señas de identidad, con un número único que lo diferencia de los demás. En ningún concurso o exposición medianamente serios dejarán que se presenten aves sin anillar.
Muchas veces, en las tiendas de animales nos encontramos con periquitos, ninfas o diamantes mandarines sin anilla, aunque esto no quiere decir necesariamente que hayan sido capturados. Estas especies se venden fácilmente sin anillar, porque se crían a gran escala y son bastante económicas. Muy poca gente dejará de comprarlas por esto. El problema se plantea cuando buscamos un loro, cacatúa o cualquier ave de mediano o gran porte. Nunca debemos de comprar un loro o similar sin anilla cerrada, al igual que debemos de desconfiar de aquéllos que nos ofrecen un yaco a mitad de precio o dos amazonas por el precio de una. Nadie regala nada, y cualquier criador serio de loros sabe que es su obligación anillar a sus pollos. Cuando nos ofrecen un loro sin anilla, lo más seguro es que ese animal haya sido capturado en la naturaleza y que no sea todo lo dócil que se podría esperar, lo que a largo plazo se convierte en un problema muy importante. Además, adquiriendo aves capturadas, fomentamos el tráfico de especies, lo cual contribuye a su desaparición.
Puede darse, de manera muy esporádica, el caso de que a un loro haya habido que quitarle la anilla porque se haya herido la pata o que por un error al anillar se le haya puesto una de un tamaño menor, o que se le haya caído por ponerle un tamaño superior al requerido, pero esto no es lo habitual, ya que las asociaciones de criadores de aves disponen de unas medidas estándar con las que guiarse, y ningún criador serio le pone anillas a sus aves sin comprobar previamente que son las adecuadas, por lo que no debemos de fiarnos de estos argumentos.
La FOCDE, principal federación española, en su página web habla de los calibres que se han de utilizar en cada caso. También expone su normativa para la solicitud de anillas en caso de querer hacerlo.
De cualquier forma, para determinadas especies, como pueden ser los guacamayos o yacos, no vale con que el animal tenga esta anilla en su pata, sino que han de tener una documentación de la que hablaremos en el próximo artículo.
Etiquetas: anillas, aves, compra, concursos, loros
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