jueves 27 de noviembre de 2008
Una enfermedad muy grave: Psitacosis
Recientemente se creó una gran alarma mundial con la gripe aviar. Muchas personas llegaron a deshacerse de sus aves presuponiendo que podrían morir infectadas por el virus, y otras dieron por hecho que los pájaros son una fuente segura de enfermedades gravísimas. Lo cierto es que se tomaron medidas inmediatas de cierre de fronteras y controles de importación y exportación. De igual manera, se dictaron normas para el mantenimiento de aves en cautividad, a fin de evitar su contacto con aves salvajes, y en los últimos meses no se ha vuelto a oir hablar del tema, pero todo esto ha servido para que se haya olvidado otra enfermedad, que si bien no ha alcanzado las dimensiones mundiales de la gripe aviar, sí que ha sido una palabra maldita en la mente de los criadores y mayoristas del sector desde hace muchos años; la psitacosis u ornitosis.
La psitacosis es una enfermedad que se puede transmitir del ave al hombre, y aunque es bastante raro que suceda, puede llegar a causar la muerte si no se diagnostica a tiempo. Para evitarla, debemos de comprar las aves en sitios que dispongan de las medidas higienicas y sanitarias obligadas, y realizar cuarentenas siempre que incorporemos un nuevo ave a casa. Además, dado que la enfermedad se transmite a través de las heces del animal, hemos de seguir una limpieza rigurosa y frecuente. Si tenemos las aves en la calle, hay que evitar que tengan contacto con pájaros silvestres, reforzando las voladeras y poniendoles tejadillo. Como norma general, además, hemos de lavarnos las manos después de manipular al ave o la jaula.
Por lo general, los afectados por esta dolencia, son trabajadores de tiendas de animales o vendedores que están en contacto continuo con aves de importación. En algunos países de origen de loros y cotorras se producen con frecuencia contagios por no realizar los controles veterinarios pertinentes o por comprar las aves a vendedores ambulantes que las han capturado previamente. Por suerte, no se conoce el contagio de persona a persona.
El ave contagiada presenta falta de apetito, mal aspecto general, diarrea y secreciones oculares y nasales. Puede llegar a morir.
Los síntomas generales en los humanos son fiebre, dolores musculares, escalofríos y dolor de cabeza (en algunos casos también neumonía), lo cual hace que se confunda con un catarro persistente. Es importante tenerlo en cuenta, ya que si se diagnostica correctamente, la enfermedad puede curarse con un tratamiento a base de antibióticos, aunque puede ser especialmente peligrosa en ancianos, embarazadas y personas con las defensas bajas si no se trata.
Para más información sobre enfermedades aquí. Y un último apunte; en caso de confirmarse el diagnóstico de psitacosis, NUNCA hay que liberar al pájaro, ya que esto sólo conseguiría propagar la enfermedad. Debido al carácter de la enfermedad, es obligatorio informar a las autoridades pertinentes.
La psitacosis es una enfermedad que se puede transmitir del ave al hombre, y aunque es bastante raro que suceda, puede llegar a causar la muerte si no se diagnostica a tiempo. Para evitarla, debemos de comprar las aves en sitios que dispongan de las medidas higienicas y sanitarias obligadas, y realizar cuarentenas siempre que incorporemos un nuevo ave a casa. Además, dado que la enfermedad se transmite a través de las heces del animal, hemos de seguir una limpieza rigurosa y frecuente. Si tenemos las aves en la calle, hay que evitar que tengan contacto con pájaros silvestres, reforzando las voladeras y poniendoles tejadillo. Como norma general, además, hemos de lavarnos las manos después de manipular al ave o la jaula.
Por lo general, los afectados por esta dolencia, son trabajadores de tiendas de animales o vendedores que están en contacto continuo con aves de importación. En algunos países de origen de loros y cotorras se producen con frecuencia contagios por no realizar los controles veterinarios pertinentes o por comprar las aves a vendedores ambulantes que las han capturado previamente. Por suerte, no se conoce el contagio de persona a persona.
El ave contagiada presenta falta de apetito, mal aspecto general, diarrea y secreciones oculares y nasales. Puede llegar a morir.
Los síntomas generales en los humanos son fiebre, dolores musculares, escalofríos y dolor de cabeza (en algunos casos también neumonía), lo cual hace que se confunda con un catarro persistente. Es importante tenerlo en cuenta, ya que si se diagnostica correctamente, la enfermedad puede curarse con un tratamiento a base de antibióticos, aunque puede ser especialmente peligrosa en ancianos, embarazadas y personas con las defensas bajas si no se trata.
Para más información sobre enfermedades aquí. Y un último apunte; en caso de confirmarse el diagnóstico de psitacosis, NUNCA hay que liberar al pájaro, ya que esto sólo conseguiría propagar la enfermedad. Debido al carácter de la enfermedad, es obligatorio informar a las autoridades pertinentes.
Etiquetas: aves, enfermedades
jueves 13 de noviembre de 2008
Loros raros I: El kakapo
Con frecuencia vemos en las tiendas yacos, amazonas, guacamayos, cotorras, cacatúas y todo tipo de pequeños psitácidos, pero hay una gran cantidad de loros a los que el aficionado medio jamás tenga opción a acceder, ya sea porque están en peligro de extinción, por lo elevado de su precio o porque, directamente, no se comercializan. Vamos a hablar de algunos de ellos, y para eso empezaré con el kakapo, del que ya hablé en otro post. Decía entonces que era conocido por ser el único loro que no podía volar.
Proviene de Nueva Zelanda, país caracterizado por la rareza de sus especies animales. Además de no poder volar, tiene como peculiaridad que es la psitácida más pesada, llegando a alcanzar pesos de entre 2 y 3, 5 kg. Son capaces, también, de doblar su peso cuando disponen de alimento para disponer de energías en tiempo de escasez.
Otra particularidad es que es un ave nocturna, y normalmente silenciosa.
Hace muchos años los kakapos vivían relativamente bien, ya que los únicos depredadores que tenían eran las aves rapaces, de las cuales conseguían esconderse con facilidad por los colores de su plumaje; verde, negro y amarillo. Actualmente están en peligro de extinción debido a la introducción en las islas donde viven de animales como ratas y gatos, de los que no pueden escapar.
Debido al peligro inminente de desaparición, se están siguiendo programas de repoblación, capturando a los pocos que quedan e introduciéndolos en pequeñas islas donde no hay depredadores. Además se les ha reforzado la alimentación y se les ha identificado individualmente, a fin de hacerles un seguimiento que les permita sobrevivir y reproducirse. En la actualidad hay aproximadamente unos 90 ejemplares.
Por si no fueran pocas las características extrañas de este loro, hay que añadir su peculiar forma de reproducirse. Pueden tardar hasta 10 años en hacerlo, pero cuando lo hacen, todos los ejemplares entran en celo a la vez, protagonizando una curiosa escena donde los machos realizan un sonido estruendoso con unos sacos hinchables que tienen en el pecho a modo de competición. Las hembras contemplan la lucha y eligen con qué macho aparearse. Una vez que se apareen, cada uno seguirá su camino de forma independiente, por lo que será la hembra en solitario quien se ocupe de los polluelos.
Los kakapos son herbívoros y tienen un pico adaptado para triturar el alimento de forma más precisa que otras especies, por lo que tienen una molleja muy pequeña.
En fin, que son loros realmente extraordinarios. Dejo un video en el que aparecen dos pollos de esta especie. Como anécdota, este año los kakapos se han reproducido.
Proviene de Nueva Zelanda, país caracterizado por la rareza de sus especies animales. Además de no poder volar, tiene como peculiaridad que es la psitácida más pesada, llegando a alcanzar pesos de entre 2 y 3, 5 kg. Son capaces, también, de doblar su peso cuando disponen de alimento para disponer de energías en tiempo de escasez.
Otra particularidad es que es un ave nocturna, y normalmente silenciosa.
Hace muchos años los kakapos vivían relativamente bien, ya que los únicos depredadores que tenían eran las aves rapaces, de las cuales conseguían esconderse con facilidad por los colores de su plumaje; verde, negro y amarillo. Actualmente están en peligro de extinción debido a la introducción en las islas donde viven de animales como ratas y gatos, de los que no pueden escapar.
Debido al peligro inminente de desaparición, se están siguiendo programas de repoblación, capturando a los pocos que quedan e introduciéndolos en pequeñas islas donde no hay depredadores. Además se les ha reforzado la alimentación y se les ha identificado individualmente, a fin de hacerles un seguimiento que les permita sobrevivir y reproducirse. En la actualidad hay aproximadamente unos 90 ejemplares.
Por si no fueran pocas las características extrañas de este loro, hay que añadir su peculiar forma de reproducirse. Pueden tardar hasta 10 años en hacerlo, pero cuando lo hacen, todos los ejemplares entran en celo a la vez, protagonizando una curiosa escena donde los machos realizan un sonido estruendoso con unos sacos hinchables que tienen en el pecho a modo de competición. Las hembras contemplan la lucha y eligen con qué macho aparearse. Una vez que se apareen, cada uno seguirá su camino de forma independiente, por lo que será la hembra en solitario quien se ocupe de los polluelos.
Los kakapos son herbívoros y tienen un pico adaptado para triturar el alimento de forma más precisa que otras especies, por lo que tienen una molleja muy pequeña.
En fin, que son loros realmente extraordinarios. Dejo un video en el que aparecen dos pollos de esta especie. Como anécdota, este año los kakapos se han reproducido.
Etiquetas: curiosidades, kakapo, loros, raros
lunes 10 de noviembre de 2008
A las cotorras también les gustan los móviles
Estas dos cotorras de kramer parecen salidas de un show cómico.
Etiquetas: cotorras, curiosidades, gracioso, kramer
jueves 6 de noviembre de 2008
Un poco de acelga...
miércoles 5 de noviembre de 2008
Comprar un loro: CITES y documentos

Mucho se oye hablar de la exportación e importación de loros y de los animales que son requisados continuamente por la Guardia Civil u otras policías en otros países por haber sido capturados en la naturaleza. A veces estas noticias vienen acompañadas de palabras como CITES, que no es otra cosa que la Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora (en español, Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre). Este Convenio fue firmado para preservar la conservación de las especies mediante el control de su comercio y regula qué especies deben de estar especialmente protegidas. Para ello se dictan unas normas y se publica una lista con todas ellas. Podemos ver recogidas en estos anexos especies muy apreciadas, como el ara macao o la cacatúa sulphurea. También podemos comprobar si un determinado animal está incluido en este Convenio consultando en la base de datos de la página web del CITES.
Cuando compremos un loro, tenemos que exigir varios documentos además de la anilla cerrada, como explicábamos en el anterior artículo. Son:
Hay otros documentos que, si bien no son obligatorios, si son recomendables, como pueden ser el sexaje por ADN o un análisis que demuestre que el ave que estamos comprando está sano y descartar enfermedades que pueden ser mortales. Últimamente, además, es cada vez más habitual ponerle un chip al loro, lo cual reforzaría la identificación de nuestra mascota en caso de pérdida o robo.
Es preferible pagar un poco más y disfrutar de nuestro ave con total tranquilidad.
Cuando compremos un loro, tenemos que exigir varios documentos además de la anilla cerrada, como explicábamos en el anterior artículo. Son:
- Una factura legal en la que estén detallados los datos del ave, el número de anilla (que ha de coincidir con el número que figura en la anilla cerrada), la fecha de nacimiento y los datos del criador. En el caso de que el criador sea aficionado (no sea una tienda), un documento de cesión, en el que consten los datos de comprador y vendedor.
- En el caso de aves recogidas en el Convenio CITES, también hemos de tener el número CITES correspondiente, que demuestre que nuestros loros no provienen del tráfico ilegal de especies.
Hay otros documentos que, si bien no son obligatorios, si son recomendables, como pueden ser el sexaje por ADN o un análisis que demuestre que el ave que estamos comprando está sano y descartar enfermedades que pueden ser mortales. Últimamente, además, es cada vez más habitual ponerle un chip al loro, lo cual reforzaría la identificación de nuestra mascota en caso de pérdida o robo.
Es preferible pagar un poco más y disfrutar de nuestro ave con total tranquilidad.
Etiquetas: CITES, compra, documentación, loros
martes 4 de noviembre de 2008
Anillas
Uno de los requisitos fundamentales para poder presentar aves a concurso o venderlas, con un mínimo de legalidad, es que estén anilladas. La anilla, si es cerrada, da cuenta de que el animal ha sido criado en cautividad, del año de nacimiento y del número de criador y su procedencia.
De cara a concursos, esto garantiza que el pájaro tiene la edad adecuada. Además le da unas señas de identidad, con un número único que lo diferencia de los demás. En ningún concurso o exposición medianamente serios dejarán que se presenten aves sin anillar.
Muchas veces, en las tiendas de animales nos encontramos con periquitos, ninfas o diamantes mandarines sin anilla, aunque esto no quiere decir necesariamente que hayan sido capturados. Estas especies se venden fácilmente sin anillar, porque se crían a gran escala y son bastante económicas. Muy poca gente dejará de comprarlas por esto. El problema se plantea cuando buscamos un loro, cacatúa o cualquier ave de mediano o gran porte. Nunca debemos de comprar un loro o similar sin anilla cerrada, al igual que debemos de desconfiar de aquéllos que nos ofrecen un yaco a mitad de precio o dos amazonas por el precio de una. Nadie regala nada, y cualquier criador serio de loros sabe que es su obligación anillar a sus pollos. Cuando nos ofrecen un loro sin anilla, lo más seguro es que ese animal haya sido capturado en la naturaleza y que no sea todo lo dócil que se podría esperar, lo que a largo plazo se convierte en un problema muy importante. Además, adquiriendo aves capturadas, fomentamos el tráfico de especies, lo cual contribuye a su desaparición.
Puede darse, de manera muy esporádica, el caso de que a un loro haya habido que quitarle la anilla porque se haya herido la pata o que por un error al anillar se le haya puesto una de un tamaño menor, o que se le haya caído por ponerle un tamaño superior al requerido, pero esto no es lo habitual, ya que las asociaciones de criadores de aves disponen de unas medidas estándar con las que guiarse, y ningún criador serio le pone anillas a sus aves sin comprobar previamente que son las adecuadas, por lo que no debemos de fiarnos de estos argumentos.
La FOCDE, principal federación española, en su página web habla de los calibres que se han de utilizar en cada caso. También expone su normativa para la solicitud de anillas en caso de querer hacerlo.
De cualquier forma, para determinadas especies, como pueden ser los guacamayos o yacos, no vale con que el animal tenga esta anilla en su pata, sino que han de tener una documentación de la que hablaremos en el próximo artículo.
De cara a concursos, esto garantiza que el pájaro tiene la edad adecuada. Además le da unas señas de identidad, con un número único que lo diferencia de los demás. En ningún concurso o exposición medianamente serios dejarán que se presenten aves sin anillar.
Muchas veces, en las tiendas de animales nos encontramos con periquitos, ninfas o diamantes mandarines sin anilla, aunque esto no quiere decir necesariamente que hayan sido capturados. Estas especies se venden fácilmente sin anillar, porque se crían a gran escala y son bastante económicas. Muy poca gente dejará de comprarlas por esto. El problema se plantea cuando buscamos un loro, cacatúa o cualquier ave de mediano o gran porte. Nunca debemos de comprar un loro o similar sin anilla cerrada, al igual que debemos de desconfiar de aquéllos que nos ofrecen un yaco a mitad de precio o dos amazonas por el precio de una. Nadie regala nada, y cualquier criador serio de loros sabe que es su obligación anillar a sus pollos. Cuando nos ofrecen un loro sin anilla, lo más seguro es que ese animal haya sido capturado en la naturaleza y que no sea todo lo dócil que se podría esperar, lo que a largo plazo se convierte en un problema muy importante. Además, adquiriendo aves capturadas, fomentamos el tráfico de especies, lo cual contribuye a su desaparición.
Puede darse, de manera muy esporádica, el caso de que a un loro haya habido que quitarle la anilla porque se haya herido la pata o que por un error al anillar se le haya puesto una de un tamaño menor, o que se le haya caído por ponerle un tamaño superior al requerido, pero esto no es lo habitual, ya que las asociaciones de criadores de aves disponen de unas medidas estándar con las que guiarse, y ningún criador serio le pone anillas a sus aves sin comprobar previamente que son las adecuadas, por lo que no debemos de fiarnos de estos argumentos.
La FOCDE, principal federación española, en su página web habla de los calibres que se han de utilizar en cada caso. También expone su normativa para la solicitud de anillas en caso de querer hacerlo.
De cualquier forma, para determinadas especies, como pueden ser los guacamayos o yacos, no vale con que el animal tenga esta anilla en su pata, sino que han de tener una documentación de la que hablaremos en el próximo artículo.
Etiquetas: anillas, aves, compra, concursos, loros
viernes 31 de octubre de 2008
Las aratingas

Hace tiempo una lectora de la página nos mandó la foto y la historia de su mascota Toto, una aratinga canicularis a la que se había encontrado (ver aquí). El pájaro en cuestión tiene pinta de simpático, y nos produjo, desde el momento en que vimos su foto unas impresionantes ganas de ahondar más en el mundo de las aratingas, aves con las que no hemos tenido, lamentablemente, mucho contacto fuera de algún que otro zoo o exposición.
Como rasgo principal tienen que provienen de América, aunque hay una gran cantidad de subespecies. Entre ellas la canicularis, de la que voy a hablar hoy.
Miden alrededor de los 23-25 cms. y en la naturaleza viven en grandes bandadas de hasta 100
ejemplares, aunque en época de reproducción tienden a aislarse de los demás. Se alimentan principalmente de grano y de algunas frutas.
En libertad anidan en los nidos de las termitas o, en su defecto, en los troncos huecos de los árboles. Ponen entre 3 y 5 huevos que son incubados por la hembra durante 30 días.
Como mascota son muy juguetones, pero pueden llegar a ser ruidosos. Para determinar el sexo tendremos que hacerlo mediante prueba de ADN, ya que macho y hembra no presentan diferencias determinantes.
Miden alrededor de los 23-25 cms. y en la naturaleza viven en grandes bandadas de hasta 100
ejemplares, aunque en época de reproducción tienden a aislarse de los demás. Se alimentan principalmente de grano y de algunas frutas.
En libertad anidan en los nidos de las termitas o, en su defecto, en los troncos huecos de los árboles. Ponen entre 3 y 5 huevos que son incubados por la hembra durante 30 días.
Como mascota son muy juguetones, pero pueden llegar a ser ruidosos. Para determinar el sexo tendremos que hacerlo mediante prueba de ADN, ya que macho y hembra no presentan diferencias determinantes.
Etiquetas: aratingas, aves, especies, ornitologia
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